miércoles, 21 de diciembre de 2011

Se desamparó...

"Decidió lanzarse, hasta caer en el vacío..." Así empezaba la mejor novela del peor escritor. Y si, vaya que lo hizo. Se lanzó, cayó al vacío y nunca más volvió a salir.
Que triste, ¿Verdad? Pues así son las cosas: un día te levantas lleno de energía para afrontar una dulce victoria que, después de miles derrotas va a saber a pan caliente, y en lo que dura un parpadeo, estás intentando cogerte a un hilito de voz de un grito ahogado para no caer y desquebrajarte contra unas duras y afiladas rocas que cubren la triste verdad.

"Pero si que supo salir, vaya que si lo hizo, pero las heridas eran tan profundas que, por miedo a morir desangrado, decidió no mover ficha nunca más..." Continuaba así, si no recuerdo mal, la novela del peor escritor.
Quietecito, quietecito, sin poder moverte, harto de dolor... Como escuece hasta la más mínima brisa marina que, aun arrastrando poca sal, te va a escocer cuerpo y alma.

"[...] y ya una vez curado, echó a andar. Miraba el paisaje como si fuera la primera vez, y realmente lo era, ya que se había perdido por un deslumbrante verde que no llegaba a adivinar que era ni donde estaba. Echó a andar si, pero tanto tiempo estuvo quieto, que no tenia camino que recorrer ni linea de meta que cruzar..."
Y así terminó aquella novela. Tan cierta como triste. Tan real que cuesta creerlo.
Hundido en su propia miseria y en su propio dolor antiguo perdió cualquier propósito. ¡Qué triste novela en unas manos tan tristes, para un momento tan feliz!

Y es que en cualquier momento se te pueden torcer las vueltas de la vida y, en darte cuenta, estás saliendo del precipicio lleno de piedras afiladas. Ufff... que cansancio. Y trepar, y trepar, y trepar... y, tristemente, una vez arriba, una punta de un pié que asoma y rodando cuesta abajo.

Esa era la moraleja de la mejor novela del peor escritor de todos los tiempo. Y así terminó, él también: triste, deshauaciado y desamparado; cayendo por un precipicio y rodando hasta que, de tanta vuelta, perdió el sentido de las horas, del lugar y de su vida propia...

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