Pues tampoco habia puesto el listón tan alto, se decia mientras miraba su foto colgada en la nevera. ¿Qué habia hecho mal? ¿Qué se le estaba escapando de las manos? Pensaba mientras se las miraba y recordaba las suyas. Porque las recordaba muy bien: esas manos suaves y inquietas que no le acariciaron pero, aun así, le han hecho estremecerse.
¿Qué estaba haciendo mal? Le repetia su cabeza mientras se tomaba el café de las 7. Y el de las 9, el de media tarde y junto a la infusión de la cena.
Y lo que mas rabia le daba era que lo habia intentado. Que si que habia puesto de su parte... Y ese era el problma, que solo estaba su parte.
Se lo esperaba igualito. Lo sabia. Era como un presentimiento. Sabia que solamente estaria su parte, que se haria en mil pedacitos y las palabras se las llevaria el viento.
Ahora se preguntaba porqué. Y porqué le habia mentido.
Lo pensaba friamente y si, le habia mentido. Le dijo que nunca habia deseado aquello, que le desconcertaba y que se podia recuperar el tiempo perdido. Le mintió. Nada de eso ocurrió jamás ni vista de que suceda nunca.
Que coraje, mientras apretaba las manos mirando la foto del frigorífico.
Pero ya está... Ahora ya lo sabe y sabe demasiado. Sabe tanto que por un momento le gustaria borrarlo todo y descansar la mente... Aun que sean solo 5 segundos. 5 segundos de paz necesarios para estabilizarse.... Y dejar de mirar aquella foto.
Ahora ya sabe que las cosas, la gente, las palabras, tienen la importancia que cada uno quiera darles. Y sus preocupaciones no eran, para nada, afines.
Pero aun así, tampoco queria preocuparle. Se queria hacer creer cuando se daba cuenta que poco habia hecho para hacerlo. Igual estaba ahí el problema, que mientras siguiera con el voto de silencio, sabia cierto que nada iba a cambiar.
Nada iba a cambiar. Nada iba a cambiar. Nada iba a... Tirón a la foto y mil pedazos con ella. Pisó el pedal del cubo de la basura y allí que intentó meter todos aquellos recuerdos. Aun estaban cayendo aquellos trocitos de papel y ya le echaba de menos. Veia volatilizarse una gran parte de su pasado. ¡Joder!. Patada al cubo, se sentó en el suelo, se abrazó las rodillas y solo le pedia al mundo que saliese de sus adentros. Sal de mi. Sal de mi. Sal de... Y ahora recordaba aquellos puñetazos en la pared de su apartamento. Que los materializó en ese momento. 3 puñetazos en la pared, no sabia porqué 3 pero así era.
...y 3, no, 3000 años sabia lo que iba a costarle. Lo que iba a costarle recuperar aquella foto...
(A.Moreno. 4-02-12... Que no cunda la cordura)
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